domingo, 4 de septiembre de 2011

20 de Julio de 2011

Lo primero que piensas es “Joder, menos mal que se algo de ingles, que si no las iba a pasar putas” Lo segundo que piensas es “menos mal que me quedan tres horas para el proximo vuelo porque hasta que encuentre la terminal me van a dar la uvas”.
Una vez que la has encontrado y por fin te relajas, investigas alrededor: La policia, igual que en las pelis, los negros, en los peores trabajos, igual que en Londres (aunque aquí también hay una hartá de hispanos) y los ciudadanos americanos…en un aeropuerto de Nueva York, los estereotipos no son tan fuertes y aunque te encuentras al típico yanky con sombrero, puedes pensar que estás en cualquier aeropuerto del mundo.
Después Houston “Tenemos un problema”. En Houston hace un calor de pelotas, por lo menos en esta fecha, pero con lo poco que vi me quedé con las ganas de conocer Texas. Da la impresión de que la mezcal de contrastes es brutal y los sentidos absorben hasta la última gota de sensaciones…Sin embargo vuelvo al poco sentido práctico que tengo y pienso que esta noche tengo que dormir en una cama y ese es ahora mi principal problema. En información me dicen que hay unos monitores que anuncian hoteles en la zona. Flipé. Es una especie de teléfono con pantalla dónde seleccionas dónde dormir. Te dan las características del hotel y el teléfono para reservar, pero aquí viene lo mejor porque con sólo descolgar el auricular, sin necesidad de marcar te ponen en contacto con el hotel y te dicen que van a buscarte.
Entonces es cuando sales a la puerta de la terminal y el bofetón de calor y humedad te hace pensar durante unos instantes que has llegado a Málaga en un día de Terral, hasta que ves la furgoneta que viene a buscarte y entonces te das cuenta de que no puedes estar en otro sitio que en yankilandia ¿Recuerdas el tren de la muerte de la feria de los pueblos? Pues ahí te suben. La única diferencia con la susodicha atracción en este caso es que el vagón está cubierto y no te sale uno disfrazado y con una escoba (aunque te imaginas que de un momento a otro va a aparecer y ¡toma! Mochazo en la cabeza.)
El hotel es normal (Ya me imaginaba en un motel donde ocurren todos los asesinatos del CSI las Vegas) y la cama, está mucho mejor. Después de casi 20 horas dando vueltas por el mundo, no me da tiempo ni de respirar antes de quedarme dormida.
Cuando despierto no sé donde estoy, pero no me preocupa lo más mínimo. La desorientación comienza a ser normal en todos los ámbitos de mi vida. Después sonrío. Empieza un nuevo día en un nuevo continente.

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