Buscando cera para depilarme las piernas y otras partes del cuerpo me he pateado la ciudad de Granada. Llamadme superficial, pero es que me puedo hacer tranzas (y no me refiero a la cabeza) y además es probable que Chita y Tarzán puedan utilizar los pelos de las axilas como lianas para colgarse.
De todas formas, en busca de una solución para estos problemas existenciales, he descubierto otra parte de la ciudad aún desconocida: La RICA. En España existen barrios normales y alguno marginal. Aquí existen barrios marginales y alguno normal. Pues ahí he dado a parar. ¿Cómo lo sé? He encontrado lo que aquí equivaldría al hipercor del Corte Inglés de Marbella, (salvando las diferencias, que no son pocas). También hay una tienda de informática y al lado, casas con jardín. Pensarás que me estoy volviendo imbécil, pero es que tendrías que ver Nicaragua para darte cuenta que encontrar una casa con jardín es como encontrarte un marciano en el Bar La Torre de Torredonjimeno.
Volviendo al interesante tema de la cera para depilarse: Me ha costado 400 córdobas, es decir, la comida y la cena de cuatro días en Nicaragua. Y que conste que esta vez no exagero ni un pelín. (Si lo llego a saber me quito los pelos a bocados…aquí si hago uso del hipérbaton. Creo que es la primera vez que uso esta palabra. Culta que es una).
El día tampoco ha dado mucho de sí, sólo nos han explicado a que escuela vamos y lo que tenemos que hacer allí. Después fiesta de despedida en casa. Parecía una reunión de la ONU. Gente de todas las nacionalidades y de todas las edades, aunque sobre todo jóvenes, y cuando digo jóvenes, no quiero decir jóvenes como nosotros (este no es tu caso Magren), sino chavales de veinte a veinticinco años.
Me aburro un poco y me voy a la cama que mañana es mi primer día de trabajo y aún no sé lo que me espera.
De todas formas, en busca de una solución para estos problemas existenciales, he descubierto otra parte de la ciudad aún desconocida: La RICA. En España existen barrios normales y alguno marginal. Aquí existen barrios marginales y alguno normal. Pues ahí he dado a parar. ¿Cómo lo sé? He encontrado lo que aquí equivaldría al hipercor del Corte Inglés de Marbella, (salvando las diferencias, que no son pocas). También hay una tienda de informática y al lado, casas con jardín. Pensarás que me estoy volviendo imbécil, pero es que tendrías que ver Nicaragua para darte cuenta que encontrar una casa con jardín es como encontrarte un marciano en el Bar La Torre de Torredonjimeno.
Volviendo al interesante tema de la cera para depilarse: Me ha costado 400 córdobas, es decir, la comida y la cena de cuatro días en Nicaragua. Y que conste que esta vez no exagero ni un pelín. (Si lo llego a saber me quito los pelos a bocados…aquí si hago uso del hipérbaton. Creo que es la primera vez que uso esta palabra. Culta que es una).
El día tampoco ha dado mucho de sí, sólo nos han explicado a que escuela vamos y lo que tenemos que hacer allí. Después fiesta de despedida en casa. Parecía una reunión de la ONU. Gente de todas las nacionalidades y de todas las edades, aunque sobre todo jóvenes, y cuando digo jóvenes, no quiero decir jóvenes como nosotros (este no es tu caso Magren), sino chavales de veinte a veinticinco años.
Me aburro un poco y me voy a la cama que mañana es mi primer día de trabajo y aún no sé lo que me espera.
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