Si, si, me estaba haciendo esperar. Ayer salí lo que se dice salir (no era el primer día porque el jueves pasado tampoco fui del todo buena, pero es que con tanta fiesta de despedida, esto a veces se parece a una erasmus.) Sin embargo, hoy tengo hormigas devorándome los intestinos y las neuronas se están acuchillando entre ellas. Vamos, lo que se dice vulgarmente una resaca de cojones.
No estoy para nada que no sea esconderme debajo de la cama con un sobre de espidifén.
Además, ando un poco triste, porque ayer se fueron las “Dos Raqueles”, que son dos de las grandes cosas que me llevaré de Nicaragua.
Es raro coger tanto cariño y tan intenso en tan poco tiempo, pero cuando estás lejos y sola, estas cosas pasan.
Da pena decir adios, porque te vas dejando cachitos de ti en cada despedida, pero por suerte, y como dijo una de las Raqueles, también te llevas cachitos de los demás. En el fondo, si no pierdes nada, no se sufre, pero tampoco se vive, y yo, estoy dispuesta a vivir por cada poro de la piel.
No estoy para nada que no sea esconderme debajo de la cama con un sobre de espidifén.
Además, ando un poco triste, porque ayer se fueron las “Dos Raqueles”, que son dos de las grandes cosas que me llevaré de Nicaragua.
Es raro coger tanto cariño y tan intenso en tan poco tiempo, pero cuando estás lejos y sola, estas cosas pasan.
Da pena decir adios, porque te vas dejando cachitos de ti en cada despedida, pero por suerte, y como dijo una de las Raqueles, también te llevas cachitos de los demás. En el fondo, si no pierdes nada, no se sufre, pero tampoco se vive, y yo, estoy dispuesta a vivir por cada poro de la piel.
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